18 jun. 2010

Ensayo:" El Gran Disidente entre Federales y Unitarios"

"El Gran Disidente entre Federales y Unitarios"
   La época de Rosas constituye, todavía hoy, uno de los periodos máscontrovertidos de la historia Argentina.
Años agitados en que las luchas entre unitarios y federales desgarraban la vida de la Nación.
    Tratando de resolver interrogantes, y motivos por el cual, Rosas despertó el respeto y el odio de sus contemporáneos, Conocido como el gran dictador, fue sin dudas un poderoso estanciero y un caudillo político, que representó los intereses porteños. Ejerció una dictadura y demoró mientras estuvo al poder la organización nacional con el argumento de que el país no estaba preparado. Si bien se lo conoció como el Restaurador de las Leyes, solo sancionó dos leyes en sus casi 30 años de gobierno; Rosas anhelaba la libertad anárquica y despreciaba las reglas. Tuvo movimientos de resistencia en casi todo el país, protagonizados por unitarios y federales liberales, cuyos métodos eran el terrorismo, el asesinato, el fraude, la unión con el extranjero, Llevando esa controversia hacia nuestros días.
   El rosismo, entendido como una peculiar expresión urbana del caudillismo rural latinoamericano del siglo XIX, ha sido siempre uno de los temas que ha generado mayor polémica. Considerando en gran medida como responsable del rumbo que la sociedad argentina tomó en dicha centuria, a la figura de Rosas a partir de sus propias militancias y estrategias políticas del momento. De esta manera, pudo convertirse en símbolo de dictadura y violencia política, en bandera del nacionalismo político y económico, en expresión de la opresión de las clases dominantes, o en emergente de una sociedad eminentemente autoritaria.
    La figura de Juan Manuel de Rosas ha despertado durante décadas encontradas opiniones y ardientes polémicas. Sus métodos para llegar y mantenerse en el poder, los conflictos que sostuvo con Francia e Inglaterra, y su dictadura prolongada, le dieron un renombre en toda América y en Europa que se apagó con su exilio, pero cobró nuevo impulso en los años treinta, con la aparición de un sector generacional que recreó un Rosas nacionalista adecuado a sus propios fines.
    La Argentina que sucedió a la independencia no tardo en familiarizarse con una frase peculiar que servía de estampa oficial a todo documento público: “MUERTE A LOS UNITARIOS – VIVAN LOS FEDERALES”. Detrás de estos símbolos políticos que dominaron la Argentina, se encontró una etapa de temor y anarquía política en la que Rosas aparece como el único capaz de terminar con el difícil momento y establecer la paz tan esperada.
  Fue una época de terror para los unitarios, o más bien para todos los que no estuvieran a favor del dictador
  La mazorca inauguró una era de desaparecidos en la Argentina. Los asesinatos cometidos por la sociedad popular restauradora, fueron sin dudas numerosos.
  Desde la propia definición de latinidad nos podríamos encontrar con un sin fin de discusiones para intentar definir lo que es América latina, pero sin embargo, podemos caracterizarla por una serie de problemas comunes que estas naciones que la engloban padecen, y entre muchos de estos problemas podemos encontrar un camino parecido hacia la búsqueda por la democracia, y en tal caso, lo es Argentina, este país, que desde un principio, ha tenido un muy difícil camino hacia la democracia (partimos del hecho de que hoy la tiene, según su constitución) .
  Ha tenido desde principio un muy complicado camino hacia los derechos humanos, y en este camino, Argentina ha sido víctima de una serie de atentados hacia la libertad que se han visto trágicamente coronados con actos de violencia que desde cualquier punto de vista son imperdonables.
   Antes la dictadura Rosista, no hace mucho tiempo, el golpe de la dictadura militar, que asoló al país por más de 7 años y cuyo eco pueden sentirse aun con claridad, muchas veces doloroso en la vida de la sociedad actual.
 Rosas utilizo el terror como instrumento sofisticado del poder. Un terror organizado y calculado que provocó, sin ataques a la propiedad privada, un terror que se nutre de mantener vivo al enemigo , por esta razón, es que las víctimas eran celosamente seleccionadas, era un terror que le aseguraba la absoluta tranquilidad de la posesión de sus bienes y la vida a los inmigrantes extranjeros residentes en Buenos Aires.
   Hay quienes describieron a este contexto como un problema de técnica y no de salvajismo, y muy equivocados que estaban, porque sí cortar la garganta de una persona no es salvajismo entonces qué es? . Este tipo de actos era realizado por los federales.
   La mayoría de las víctimas de este sistema atroz eran hombres de dinero, cuya fortuna constituían el móvil de la persecución, ya que se decía” que cuando el gobernador ambicionaba los bienes de algún particular se lo acusaba de Unitario, para poder confiscar su fortuna. Por esta razón Rosas utilizaba la retorica Populista: “Aquí la Aristocracia no apoya al gobierno, gobiernan las masas y la opinión pública”.
 El hombre y su sumisión no podrían haber sido fruto único de la represión y del terror.
  Los unitarios, con imprudentes golpes de estado, con medidas, arbitrarias, con su recurso a los actos habilidosos, crearon el clima propicio al desprecio por la ley. Rosas pudo destruir la anarquía pero creó un miedo pavoroso. A tal punto que la gente se retractaba, se cuidaba de cualquier motivo de sospecha, como hablar, pasear, escribir, etcétera. La simple sospecha de complicidad con un unitario bastaba para ser ejecutado; la sociedad Popular Restauradora fue un club terrorista y temido.
   Como gobernador no solo representaba el orden, sino que para la burguesía adinerada y los hacendados, las posibilidades de seguir con sus negociados y olvidarse de la amenaza revolucionaria de los unitarios, los ataques de los indios que envolvía a la provincia en un constante clima de conflictos, estaba solucionado con la llegada al poder de uno de su clase. Con sus mismos intereses lo que hace posible que Rosas asuma el poder.
   Por otro lado debo decir que Rosas persiguió y castigó a los unitarios, catalogándolos de salvajes, mientras que su gobierno no tuvo nada de federal. El era un federal personalista, lo que lo diferencia con los federales liberales.
  Centralizó el poder en Buenos Aires, y otorgó a esta provincia el manejo de los fondos de la Aduana. Además las provincias respondían a él, ya que sus respectivos gobernadores habían sido elegidos por Rosas.
 Conclusión:
  Cabe reconocer que Rosas, tuvo gran habilidad política para manejar las contradicciones internas de la Argentina, y balancear las encontradas aspiraciones de las distintas provincias, durante el periodo que se mantuvo en el poder. Pero ninguno de estos hechos le quita el rotulo de Dictador, debido a los imprudentes golpes de estado, a las medidas arbitrarias etc. Que crearon el clima propicio para que los Unitarios lo tildaran como el personaje más siniestro del siglo xlx en la Argentina debido a la gran disidencia que se establecía por momentos entre unitario y federales.
  A modo de reflexión y de síntesis esta frase englobaría todo lo que somos hoy como argentinos y el porqué del país que tenemos: “Los Pueblos que no aprenden de su historia, están condenados a repetirla”

Maria Fernanda Carrizo

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