26 oct. 2010

critica


Literatura latinoamericana

Critica de la obra “La fiesta del Chivo” de Mario Vargas Llosas

CONTRA LOS MAGOS DEL RITMO

“El misterio es superior a su realización” decía Poe, y es cierto. Parecía cierto hasta ahora. En el caso de la novela de Vargas Llosa, el misterio fue, incluso, anterior a su realización, pero cuando se realizo se revelaron otros misterios de orden tan superior que no serán quizás realizables y seguirán siendo misterios, felizmente misterios. Así la novela es inagotable como fuente de especulación.

De la novela se habló y se escribió antes de ser escrita, antes de ser novela se novelaba sobre ella, pobre criatura. Se la concibió como infamia antes de ser concebida, y durante el proceso de gestación corrieron rumores perversos. Antes de nacer enfrentó resistencia, y el parto, ya se sabe, fue elegido con morbosa curiosidad.

El Trujillo de Vargas Llosa es un monstruo sin legitimación ni justificación posibles. No es el resultado de la necesidad de la historia, ni de la incapacidad de un pueblo.

Donde se equivocó de plano el autor fue, quizás, en su apreciación de trujillismo como fenómeno histórico actual. Vargas Llosa escribió sobre Trujillo pensando que Trujillo estaba muerto y enterrado y se desató un escándalo, porque Trujillo vive y manda, su herencia vive y manda. Sus sucesores han detentado y detentan posiciones de poder y mandan, influyen, determinan, manipulan, inciden en todos los capítulos de la sociedad.

Una cosa es, la cara y otra la careta. Trujillo vive y manda. Viva el jefe. Sus herederos y discípulos son todavía los dueños del país, son los magos del ritmo .Ellos controlan el poder, ellos controlan la información, la historia, hasta cierto punto, pero no controlan la verdad.

Cuando un novelista asume el riesgo de escribir sobre un tema ajeno a sus vivencias y a su cultura, tropieza generalmente contra un muro insalvable, tanto más si es extranjero.

El escritor debe estar atento al habla, entre otras cosas, debe vigilar el habla, y no sólo el habla propia, sino el habla del país, el habla de clases, el habla de barrios y grupos marginales, el habla generacional. Allí donde el habla ejerce su dominio, el escritor debe actuar con conocimiento de causa si no desea andar a tientas.

Vargas Llosa se puso al día con la crónica, pero no con la cultura de los dominicanos, especialmente con el habla lo delata a ratos, en la voz de la narración, lo traiciona, lo denuncia como peruano con pasaporte español.

Las obras impecables, suelen nacer muertas y frías. La fiesta del chivo, con todos sus defectos, es una obra viva, vivísima. Si en términos literarios su valor es relativo. En términos sociológicos su valor y su alcance son inmensos .La publicación de La Fiesta del chivo es el acontecimiento sociológico literario más importante ocurrido en el país desde la muerte de Trujillo, Vargas Llosa, entre otras cosas, ha suscitado entre nosotros el resurgimiento de la lectura de novelas como fenómenos de masas, ha replanteado de alguna manera un tema que hasta ahora supera la barrera del tiempo y ha calado profundamente en las vieja y nuevas generaciones. Vargas Llosa refresca la memoria del sacrificio de nuestros héroes, refresca el horror de las torturas a que fueron sometidos, nos hace ganar por el vómito recordando el episodio en que a Modesto Baéz Díaz le hace comer carne del hijo. Vargas Llosas en fin expone al los trujillistas su propio asco, a su propia vergüenza, rememora, actualiza sus crímenes y cobardías. Por eso gritan algunos y han gritados como chivos.

Hemos de perdonarle, pues a este ciudadano de la patria grande, sus pecados veniales y capitales en la redacción de su novela. Sino queremos volver a la época de la inquisición, hemos de perdónales incluso a Vargas Llosas?.

Marcela Jerez

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